Los caminos del Lam-Alif

Los caminos del Lam-Alif
Los caminos del Lam-Alif

Nos llena la alegría presentaros el primer post de Ta Marbuta escrito por un colaborador. Lo firma José Ignacio Tejedor, un amigo y amante de la cultura árabe, que después de varios años enseñando arte creativo intercultural está volcando sus experiencias en su tesis doctoral sobre la enseñanza de la caligrafía árabe. Nuestra explicación sobre la existencia de una tecla para la لا  , que encontrábamos redundante, le animó a replicar con la siguiente reflexión, interesante,  instructiva e inspirativa, acompañada de unas bellísimas ilustraciones que ha tenido la gentileza de recopilar para nosotros. Rematan su artículo unas recomendaciones para quien desee profundizar más. Nos escribe: «Vuestro entusiasmo e iniciativa con la lengua y la caligrafía árabe es tan contagioso que me ha inspirado a mandar esta pequeña colaboración. Mucha suerte y a seguir creciendo». De pequeña nada, como veréis. Esperamos que la disfrutéis y compartáis vuestras impresiones.

Desde aquí solo nos queda agradecer al autor por su tiempo, su talento y su entusiasmo, y recordaros que Ta Marbuta está abierto a vuestras ideas y propuestas, así que si queréis compartir desde aquí algo con el mundo, no dudéis en contactar con nosotros. Os dejamos con José Ignacio:

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A partir de una nota en la que explicabais la anécdota del origen del signo Lam-Alif en el teclado del ordenador, reparé en lo extraño que os resultaba a todos la existencia de una tecla especial para la unión de dos letras. Parecía necesario justificar esta deferencia en un medio digital que economiza todo lo posible los recursos y las acciones del usuario y que ha reducido a ceros y unos todo el universo.

Caligrafía digital (2012), montaje del autor. En el camino hacia la globalización digital el cálamo se ha sustituido por un teclado y la mano se ha vuelto un icono.

Como investigador de la caligrafía árabe, enfrascado en la redacción de mi tesis doctoral, he perdido el encanto de la sorpresa, y demasiadas cosas se me han hecho familiares. Pero aún no debo estar totalmente “globotomizado”, porque creí adivinar entre vuestras palabras la intuición de que algo interesante se oculta en la historia del Lam-Alif. Contemplando la tecla pensé en esos matrimonios donde ya no hay lugar para la ilusión de los primeros años y recordé que el universo se mueve por amor, y que es el amor quien me devuelve siempre la fe en las personas y la cultura que ha creado las letras árabes. Hoy quiero compartirlo con vosotros y todos los lectores de Ta Marbuta, describiendo la personalidad y las aventuras del Lam-Alif.

Arriba: Lam-Alif como muestra de la maestría caligráfica, de la mano de Ibn Bawwab (m. 1020). Fuente: Nassar Mansour (2012) Sacred Script Muhaqqaq in Islamic Calligraphy, Londres: I. B. Tauris, p 72. Abajo: La mano virtual nos muestra los movimientos para trazar el Lam-Alif en la página “brasilegito.com” y lo hace en portugués. Pero para entender su ilustración hay que leer otro idioma. La internacionalización de la “red” conlleva el descuido de los detalles, frente a la “dedicación” y la “concentración”, que son la base de la caligrafía.

Es en verdad un signo curioso, que no liga como la mayoría, sino que crea al menos dos formas propias, como en el estilo Naskh, el más empleado para los libros, donde lo podemos encontrar de forma aislada, لا, o unida con la letra anterior (como en ىلا). En otros estilos, como el Farsi o el Diwani su forma cambia bastante (pueden verse estos cambios en la ilustración de los estilos).

En el Magreb forma parte del alfabeto, siendo la letra 29. No ocurre así en Oriente, donde el alfabeto se compone solo de 28 grafías y el Lam-Alif se mantiene, junto a la Hamza y otros signos, como complemento del alifato. Pero no quiero entrar en la cuantificación del alfabeto árabe, porque es causa de estéril división y perplejidad. Unos reconocen 28 letras, otros 29, 36 y hasta 40 (si se le suman la Ta marbuta, y todas las combinaciones de Hamza y Lam-Alif); eso sin contar las aportaciones particulares de los persas, turcos y paquistaníes. Lo que sí creo importante para los admiradores de la caligrafía es que el Lam-Alif es un signo imprescindible que –junto a los demás componentes de la escritura– encierra la clave de la dimensión artística de la lengua árabe, y hasta de la identidad cultural de millones de personas. Aparece en casi todos los tratados que enseñan este arte y es incluso motivo de creación e invención para algunos artistas que se inspiran en las letras sueltas, como Ali Hermes, Fayek Oweis y muchos otros.

Lam-Alif como motivo de inspiración contemporánea. De izda. a dcha. Fila de arriba: Hasan Massoudy, Lara Captan, Fatih Ozkafa, Ali Hermes, Khalil al Zahawi. Fila de abajo: Fayek Oweis y Kamal Boullata.

Se puede decir que es una grafía esencial en árabe, por aparecer en palabras fundamentales en esta lengua, como son “islam” (اسلام) y “salam” (سلام, paz). Y también, el Lam-Alif constituye por sí mismo el que quizá sea el vocablo más importante en todas las lenguas: “NO”. Como apunta el gran calígrafo Ghani Alani, es la única letra que, pudiendo ser palabra, cimenta su sentido en la negación. Es evidente que para cualquier idioma resulta imprescindible poder decir “NO”, pero en árabe “NO” y “sino” son dos términos que tienen el honor de cimentar el primer pilar del Islam que es la afirmación de la fe por el creyente. Así, las frases más caligrafiadas, pronunciadas y sentidas por todo musulmán, como la shahada (la profesión de fe islámica –لا اله إلا الله ومحمد رسول الله, la illaha illa Allah wa Muhammad rasul Allah–, “no hay ningún dios sino Dios y Muhammad es el enviado de Dios”, traducida normalmente como “no hay más dios que Allah y Mahoma es su profeta”), dan lugar a una escritura que junto a su función lingüística de comunicación adquiere una dimensión religiosa.

Se puede observar el ritmo visual del Lam-Alif en estas composiciones sobre la Shahada (a la izquierda, una moderna de Salim al-Naumi, en el libro La caligrafía árabe, entre la expresión plástica y su función original (2010). Túnez: Instituto de la caligrafía, p. 190; y a la derecha, otra clásica de Albursa`idi, (2005). Al-khatt al-farsi (La caligrafía persa).

También en la Alhambra de Granada se repite como una letanía: لا غالب إلا الله (la galib illa Allah, “no hay otro vencedor sino Dios”). Esta invocación era el lema de la dinastía que levantó el palacio fortaleza. Y así otras expresiones parecidas, con la fórmula “No hay…, sino Dios” (”لا. . الا الله”, la… illa Allah ) destacan la grandeza de Dios para los musulmanes por medio de su sonoridad. La coincidencia de letras formalmente parecidas como el Alif, el Lam-Alif o la Lam crea un grupo de líneas paralelas que contribuye a recordar el ritmo musical de la expresión y la sensación de eternidad del mensaje.

En la Alhambra, conocida como “el libro mejor ilustrado”, se encadena el lema nazarí “la galib illa Allah”(لا غالب إلا الله), como en estas dos composiciones (arriba). La repetición de sus trazos verticales va formando una imagen sin principio ni final en los muros (abajo), que parece suspendida en el tiempo y el espacio como símbolo de eternidad. Fuente: José Miguel Puerta Vílchez (2010). Leer la Alhambra. Patronato de la Alhambra y el Generalife y Edilux.

La caligrafía ha llevado a la unión o ligaturas de las letras, y el Lam-Alif es un signo especial, las dos grafías se han hecho una y han podido simbolizar el amor y la identificación entre dos personas y entre dos realidades, la divina y la humana. Para el islam, es la relación establecida por Dios con el hombre, que a diferencia de sus hermanos menores, los animales, ha obtenido el don de la palabra y de la escritura. Es una unión libre, en la que ambas partes están vivas y son a la vez una sola. En la ‘ilm al huruf (علم الحروف), la mística «ciencia de las letras» árabe, las dos grafías son intercambiables y no se sabe si se trata de una letra o de dos, pues cuando el hombre se relaciona íntimamente con Dios, ambos se confunden, el ego desaparece. Siguiendo los razonamientos de los místicos, podríamos decir que su figura nos habla de la doble naturaleza humana-angelical que hay en el interior de cada persona.

La figura del Lam-Alif simboliza la relación del alma con la divinidad, como lo expresa el baile de los derviches. Fuente: http://nurmuhammad.com

El estilo Thuluth de la mano de un gran maestro logra transmitir la belleza de la caligrafía árabe y el ritmo visual que emana de la composición. Fuente: Gani Alani (2002). L´escriture de l´escriture. Paris Ed. Dervy, p. 99.

Sin embargo, consumado el matrimonio de la tipografía, se han petrificado los gestos y detenido el fluir amoroso de las letras. Ahora los nuevos lectores o estudiantes de la lengua árabe aprenden su escritura desde las figuras esquematizadas de la imprenta o el ordenador, perdiendo el contacto con la capacidad creadora de la caligrafía. Y, aunque los “tipos” digitales son útiles para acomodar las formas a los soportes técnicos, han eliminado la complejidad visual, la sensación de vida, equilibrio y armonía que transmite la caligrafía. Cualquiera dispone sin esfuerzo de una letra limpia y clónicamente “estética”. Maquillado, rígido, bien ajustado en su cajón, nuestro Lam-Alif parece ahora un difunto. No puedo olvidar las palabras de una reconocida profesora de tipografía y diseño de la Universidad Americana de Beirut, Leila Musfi, que me aseguraba: “Se ha logrado la perfecta resolución del problema tipográfico de los caracteres árabes, pero no hemos sido capaces de reflejar su belleza”. En el Lam-Alif, como en cada uno de los signos y letras del alifato, se aprecia la evolución formal que ha dado lugar a multitud de matices en las curvaturas, los ángulos y los trazos de la caligrafía árabe durante catorce siglos. Un conjunto armónico y reconocido de estos rasgos es lo que se conoce como un “estilo”.

Como se ve con el Lam-Alif, las variaciones de estilo ha creado un rico repertorio de formas que dan testimonio de las tendencias artísticas y logros de la cultura araboislámica. Montaje del autor.

Hay cientos de estilos canónicos que se han desarrollado como estandarte de una cultura, un territorio o una etapa determinada de la historia, aunque sólo unos cuantos han llegado hasta la actualidad como modelo de miles de maestros. El investigador español del devenir caligráfico árabe, José Miguel Puerta Vílchez, dice que en las pruebas realizadas con calígrafos japoneses la caligrafía árabe ha demostrado ser la más rica en formas y estilos, la más dúctil de todas las caligrafías. Esta riqueza formal hace de la caligrafía árabe todo un mundo al que los calígrafos consagran su vida. Para mí ha significado una puerta mágica por la que entrar en la dimensión viviente de la cultura araboislámica. La caligrafía reúne lengua, literatura, religión, técnica, pensamiento y arte. Tanto en las obras clásicas, fijas en la historia, como en cada artista que aporta sus matices personales, la caligrafía árabe es la huella de una intensa experiencia creadora.

Es una vía de comunicación y de expresión personal al alcance de la mano, literalmente, porque, al escribir mediante el control de nuestros cuerpos y percepciones, dejamos algo de nosotros mismos. Los movimientos que aprendemos, a fuerza de ejercitarnos, crean un lenguaje visual que brota de nuestro cuerpo y que funde las formas de la cultura con nuestro propio ser. Con los trazos de la caligrafía fluye nuestra identidad de una forma que ningún teclado o tipografía podría suplantar.

Un largo camino de siglos y pueblos se nos acomoda haciéndose personal. Y esta doble naturaleza la encontramos bellamente expresada en el Lam-Alif cuando es caligrafiado:

Por un lado, los rasgos grafológicos y estilísticos aportan la expresión de una identidad personal y cultural. Lo vemos en distintos artistas que se han inspirado en estilos cursivos o geométricos, destacando los matices y cualidades formales de Lam-Alif, para crear una música silenciosa o establecer con su forma rotunda un hito que centre la mirada.

La figura del Lam-Alif en obras de distinto contenido e inspiración. Arriba, a la izquierda, Muhammad Amzil, composición con «Salam» (paz) del libro La caligrafía árabe, entre la expresión plástica y su función original (2010). Túnez: Instituto de la caligrafía, p. 180. A la derecha, Mohamed Abla (Expo “Identity” 2010). Abajo, a la izquierda, Ahmed Fayek (poesía), y a la derecha, Abdel Samad (diseño y decoración).

Por otro lado, como en tantas ocasiones, con la caligrafía árabe se crea una trama de símbolos y mensajes muy cercanos al corazón y la mente de millones de personas que viven estas palabras como expresión de su identidad cultural. La caligrafía árabe es un vehículo para el conocimiento, la comunicación y la creatividad artística.

La historia del Lam-Alif y su fijación tipográfica constituyen una parábola de mi camino vital. Yo comencé como pintor y abandoné la pintura para ser una persona formal. Es decir, para estudiar una carrera (que en mi caso fue la Filología Árabe), acomodándome a las exigencias académicas y profesionales. Pero la pasión por la vida me devolvió a la pintura y en un momento dado desarrollé esa actividad en el campo de la educación intercultural lo que me llevó a la caligrafía y así recuperé mi interés por la lengua y la cultura árabe. Subir, bajar, y volver a recuperar los sueños; esos son para mí los caminos de Lam-Alif.

“Los caminos del Lam-Alif”, por José Ignacio Tejedor (2012)

 

“Faltan fuerzas a la alta fantasía;
mas ya mi voluntad y mi deseo
giraban como ruedas que impulsaban
el Amor que mueve el sol y las estrellas”

(Dante, últimos versos de La Divina Comedia)

Quizás una web como esta, y una cuestión de curiosidad incidental, como leer un post sobre el Lam-Alif, nos haga reparar en la vida suplantada por las máquinas. Y que escribir no es una tarea tediosa de la que pronto podremos liberarnos, sino el pálpito acompasado de la cultura con nuestro propio ser, una llave para desatar nuestras fuerzas creadoras.

José Ignacio Tejedor López

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Para saber más

Como no me gusta cargar los escritos de muchas notas, y más en este tipo de publicaciones en internet, que creo que llegan a un público amplio y diverso. Prefiero hacer algunas sugerencias, para que quien haya sentido interés por algunos de los temas que se exponen en el post, pueda ampliarlo. Estas propuestas no agotan el tema, sólo lo inician. Por eso intento ofrecer documentación que sea lo más accesible que he encontrado, por el idioma o por estar en la red.

- Sobre la forma y la escritura del Lam-Alif:

    • La web de Jordi Mastrullenque es una curiosa descripción técnico-cultural. En ella nos muestra muchas de las claves de la escritura y la caligrafía árabes. Concretamente, sobre Lam-Alif: http://www.telefonica.net/web2/jmtru/arabe/laamalif.html
    • También en español, En la obra de Mandel Khan, tenemos un muestrario de formas y estilos de las letras del alifato árabe y sus añadidos pesa, urdú, etc. Es muy recomendable por su historia de la caligrafía y por su catálogo de obras de ejemplo de cada letra: MANDEL KHAN, G. (2000). El alfabeto árabe: estilos, variantes, adaptaciones caligráficas. Madrid: Tempora.
    • Hay muchos libros para aprender árabe, pero en español sólo hay uno, hasta el momento, que enseñe a escribir con modelos caligráficos y no con tipografía, precisamente de la mano de uno de los calígrafos que más ha hecho en occidente por divulgar este arte: Hassan Massoudy, al que invito a conocer desde sus obras impresas o directamente en internet. Jugar a escribir en árabe es un libro que no solo enseña a escribir, sino a conocer y a abrir la mente a la cultura de otros países. Está orientado a niños y a sus padres o educadores, y está escrito en un estilo ameno por P. Briére y Ch. Lamblin, con caligrafías del mencionado Massoudy. Ha sido recientemente publicado por la editorial Sirpus
    • También invito a conocer más de los artistas que muestro en el artículo. De todos ellos, seguramente Ali Omar Hermes sea uno de los más representativos del retrato de la letra árabe, a veces combinada en una misma obra con textos: http://www.aliomarermes.co.uk  Y también una artista que integra la letra con el texto de manera muy bella es Rima Farah: http://www.rimafarah.com/

- Sobre el significado de Lam-Alif:

El comentario de Ghani Alani, explicando la «personalidad» de Lam-Alif, ha sido extraído de su libro Diwan des lettres amoureuses (l’Archange Minotaure, 2007), y es el siguiente:

«El lam-alif me ha dicho:

Mi historia no se resume tan rápidamente. Yo soy la la (el “No”). En ni nombre el lam-alif, aunque no soy ni lam, ni alif, soy la la. Tengo una forma ilimitada de posibilidades, pues pudiendo ser tanto una letra como ser una palabra, ya que en todas las letras hay una afirmación, yo soy el símbolo de la “no-afirmación”. Se me ha visto igual en sueños, y el poeta ha dicho: “Te he visto abrazarme como el alif abraza a la lam”. Y yo he respondido: No soy más que una imagen».

Tomas Milo afirma que esta función del Lam-alif de negar «puede verse como una metáfora de la resistencia de la cultura escrita islámica contra el maltrato mecánico». En su ponencia de 2002, “Authentic Arabic, a case study”, que circula en pdf por internet, narra las peripecias que ha sufrido las formas del alifato al enfrentarse a los retos de la evolución y la adaptación cultural, primero en la escritura manual y después en la mecánica y al caos que ha traído la digitalización a las normas de la escritura árabe.

- Sobre la ciencia de las letras o el significado esotérico de la caligrafía árabe:

Podemos acudir a obras de Ibn Arabi de Murcia, el místico del siglo XIII, muy publicado y comentado en nuestro país, o a la web (en inglés) que nos habla del significado de las letras dentro de una cofradía o hermandad sufí: http://nurmuhammad.com. Pero la obra más relevante, y que sirve de referencia para todos los estudiosos, es la Enciclopedia de los Hermanos de la pureza, del siglo X, que podemos encontrar comentada en español en la Historia del pensamiento estético árabe, de José Miguel Puerta Vílchez, y en su más reciente La aventura del cálamo, de la que creo que se ha hablado en esta web. Otra visión iluminada de las letras árabes es la de Juan Carlos Castrillón, que viene desarrollando una labor de dedicación a la práctica contemplativa de este arte y su enseñanza. Sobre el carácter simbólico de Lam-Alif desde una visión espiritual, comenta que «tiene relación con el vínculo entre el cielo y la tierra. Alif como el trazo que desciende y Lam como aquel trazo que al descender se posa sobre la superficie de la tierra e inaugura la duración». Se pueden seguir sus reflexiones en mayor profundidad desde sus blogs: http://www.palabratrazada.blogspot.com y www.puenteluminoso.blogspot.com.

- Sobre la presencia de la caligrafía en la Alhambra:

El propio José Miguel Puerta Vílchez ha publicado el libro Leer la Alhambra hace dos años. En la edición de este año, además se incluye un interesantísimo documental, Sentir la Alhambra, en el que se ven (y se escuchan, en varios idiomas) las inscripciones saliendo de los propios muros con toda la magia del trabajo de animación. El montaje nos permite reconocer los poemas, oraciones y descripciones que tejen la arquitectura nazarí. Y es muy recomendable seguir la conferencia de presentación de la obra, que podéis encontrar en este link: la caligrafia arabe la joya del arte islamico: http://www.youtube.com/watch?v=n7EaT1khwZk

- Sobre la interculturalidad de la caligrafía árabe:

Hay muchos ejemplos del uso de la escritura y las letras árabes a lo largo de la historia por artistas occidentales. Desde aquí invito a todo el que esté interesado busque en “google” el término “Alafiya”, o la obra del español Yañez de la Almedina, discípulo de Leonardo Da Vinci, o, ya en nuestra época, los tapices y los “mappa” de Aligiero Boetti. Podemos comprobar como siempre ha habido interés e intercambios artísticos con el mundo araboislámico. Y quiero aclarar que, tratándose de la caligrafía, utilizo el término “araboislámico/a” porque no quiero dejar fuera a los países y culturas que utilizan los caracteres árabes sin hablar esta lengua.

Y para terminar, también pongo a vuestra disposición otros artículos que he escrito sobre la dimensión intercultural de la caligrafía árabe:

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  1. Pingback: Grafías especiales 1: Lām Alif لا | Asir Laymun عصير ليمون

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